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1.- FRAGMENTACIÓN Y PERSISTENCIA DEL LATÍN:

Procedentes del tronco indoeuropeo penetraron en Italia varias tribus, cuyos dialectos se agrupan bajo el denominador común de grupo itálico. Hacia finales del II Milenio a.C., los indoeuropeos llegaron a Italia en dos oleadas: la latina, que se estableció en las orillas del Tíber hasta los Apeninos, en la región denominada Latium, y la osco-umbra, que a su vez se escindió en dos grupos: el osco, que se estableció en el S. y SE. de Italia (Campania, Samnium, Apulia, Lucania...), y el umbro, que quedó al NO. del Latium.

A mediados del siglo VIII a.C. nació Roma. Primitivamente, el latín, lengua de Roma, se hablaba sólo en el LATIUM. Pero, poco a poco, los romanos, aunque partieron de unos orígenes muy humildes, gracias a su tenacidad y disciplina fueron conquistando los territorios vecinos hasta formar el más grande de los imperios de la Antigüedad. La lengua fue la fiel compañera del Imperio, y en el de Roma, el LATÍN se impuso como vehículo de entendimiento universal entre los hombres del mundo civilizado. El LATÍN fue la lengua habitual de soldados y comerciantes y la lengua oficial de gobernantes, de administrados y de funcionarios. Fue lengua del pueblo y de las clases elevadas al mismo tiempo.

Ahora bien, una lengua evoluciona con el tiempo. No fue el mismo LATÍN el que hablaban los primeros habitantes de Roma que el LATÍN en el que expresaron sus pensamientos los filósofos de la Edad Media. Esta lengua pasó por diversas etapas y, dentro de cada una de ellas, presentó distintas modalidades según las clases sociales que lo hablaban.

Paralelamente al LATÍN CLÁSICO (“Edad de Oro”), se fue desarrollando en Roma la lengua de la conversación, empleada en sus relaciones humanas, tanto por la gente culta como por el pueblo menos ilustrado. Este LATÍN VULGAR se fue distanciando progresivamente de la lengua escrita, abarcando la esfera familiar y la conversación corriente. No era inferior al LATÍN CLÁSICO, sino la lengua de Roma, con toda la energía de una lengua viva. La LENGUA HABLADA, el más delicado instrumento utilizado por el hombre en el trato con sus semejantes, cambia incesantemente. Por ello, el LATÍN VULGAR o LATÍN HABLADO fue evolucionando gradualmente hasta convertirse en lo que hoy denominamos LENGUAS ROMANCES, que constituyen el único ejemplo de lenguas genéticamente afines del que se ha conservado la fuente común: EL LATÍN.

LAS LENGUAS ROMANCES:

A finales de la época imperial, cuando la férrea organización político-social romana se quiebra y desmorona ante la presión cada vez mayor de los pueblos germánicos, se multiplican y fortalecen los factores desintegradores de la unidad idiomática del Imperio Romano. Su vasta extensión, unida al desmoronamiento de su estructura política y militar llevó inevitablemente a la ruptura de su unidad idiomática. Las diferencias existentes entre el LATÍN hablado de las distintas provincias se van acrecentando y el LATÍN es desplazado poco a poco por las LENGUAS ROMANCES, que sólo pueden considerarse como tales cuando acaba el proceso de fusión de los invasores germánicos con las poblaciones latinizadas.

Además, en la fragmentación lingüística de la ROMANIA (territorio europeo habitado por los pueblos que hablan lenguas románicas, romances o neolatinas) influyó decisivamente el factor histórico. Las diferencias raciales de los distintos pueblos que formaban la comunidad política del Imperio Romano dio lugar al nacimiento de numerosas VARIEDADES DIALECTALES DEL LATÍN, según la “base de articulación” -lengua propia, hábitos fonéticos, estructura gramatical, vocabulario específico- de cada pueblo sometido.

 

LENGUAS ROMANCES

PORTUGUÉS: Se habla en PORTUGAL, ISLAS AZORES y MADEIRA. Hay también una lengua judeo-portuguesa, hablada por los judíos expulsados, que se instalaron en Holanda. El mayor núcleo de hablantes está en Brasil. Se habla también en las antiguas posesiones portuguesas de África (ANGOLA, MOZAMBIQUE, etc.).

GALLEGO: Se habla en Galicia y tiene un gran parecido con el Portugués.

CATALÁN: Hablado en CATALUÑA y, con variantes dialectales, en VALENCIA y BALEARES (Valenciano, mallorquín, etc.). Fuera de España, en el departamento francés de los Pirineos orientales (antiguo Rosellón) y en la localidad de ALGUER (en la isla de Cerdeña). La historia del catalán en la Edad Media es parecida a la del castellano y gallego-portugués. Nace durante la Reconquista en ambas vertientes del Pirineo Oriental y avanza hacia el Sur. En cambio, en la Edad Moderna, el catalán, ausente en la gran conquista de Ultramar, no participó en la fulgurante expansión del castellano o español y portugués por el Nuevo Mundo. Por ello, apenas se habla fuera de los territorios antes mencionados.

CASTELLANO o ESPAÑOL: Lengua que, por haber servido de instrumento a una literatura más importante que la de otras regiones de España y, sobre todo, por haber absorbido en sí otras dos LENGUAS ROMANCES habladas en la península Ibérica (el leonés y el navarro-aragonés), recibe también el nombre de “LENGUA ESPAÑOLA”. Llevada a América por nuestros conquistadores en el siglo XVI, se ha convertido en el idioma neolatino más importante en todo el mundo. Se habla, además de en ESPAÑA, en MÉJICO, en TODAS LAS NACIONES DE LA AMÉRICA CENTRAL y en TODA LA AMÉRICA DEL SUR, excepto en Brasil y las Guayanas. Se conserva también en FILIPINAS y en ALGUNAS COMUNIDADES DE JUDÍOS SEFARDÍES de África y Grecia.

FRANCÉS: Se habla actualmente en Francia, S. de Bélgica y parte de Suiza. También se habla en algunas zonas de Canadá, Haití, algunas de las Pequeñas Antillas y en los países que pertenecieron a los imperios coloniales francés y belga (Congo, etc.). Existe un gran número de dialectos. El dialecto normando pasó a Inglaterra con la conquista normanda (1066) y tuvo una pervivencia de unos trescientos años. Fue la lengua de los conquistadores y de la clase dirigente del país, tuvo cultivo literario y se denomina actualmente ANGLO-NORMANDO, para no confundirlo con el dialecto hablado en Normandía.

PROVENZAL: Se habla en el S. de Francia. En la Edad Media se denominaba langue d'Oc, para distinguirlo del N., llamado langue d'Oil. En la actualidad se ha generalizado el término “occitano” para designar esta lengua, que tiene también dialectos múltiples (gascón, etc.).

ITALIANO: Hablado en la península Itálica, Sicilia, Córcega, Cerdeña y cantón suizo del Tesino. Entre su gran número de dialectos destacó el de Toscana, que se convirtió en la lengua literaria de toda Italia gracias a Dante, Petrarca y Bocaccio. Se habla también en numerosas comunidades italianas esparcidas por todo el mundo.

RETORROMANO O LADINO: Se habla en el cantón suizo de los Grisones, en el Tirol italiano y en la provincia italiana de Friul. Ofrece grandes diferencias dialectales.

CORSO: Hablado en la isla de Córcega. Esta isla, que perteneció a la Corona de Aragón durante el siglo XIV y que ha estado bajo dominación pisana y que desde el siglo XVIII pertenece al estado francés, ha mantenido su lengua celosamente, aunque esa lengua sufra la contaminación de las otras lenguas en contacto con ella: catalán, italiano y francés.

SARDO: Hablado en Cerdeña. Sus principales dialectos son el Logudures y el Campidanes.

DALMÁTICO: Actualmente está extinguido. Se habló en la antigua provincia romana de DALMACIA, a lo largo del litoral del Adriático. Sucumbió ante la presión de los eslavos.

RUMANO: Hablado en RUMANIA (antigua provincia romana de la DACIA) y en algunas pequeñas zonas de SERVIA (la antigua Yugoslavia), Bulgaria, Moldavia, ISTRIA, ALBANIA y GRECIA.